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Conversatorio / performance:
24 de junio de 2008, 7:30 PM
Participan: Gustavo Buntinx, Harold Hernández,
César Ramos, Carmen Reátegui, Jorge Villacorta |
VIDA, MUERTE, RESURRECCIÓN
Las potencias del arte ante la extinción de la Tierra |
Carmen Reátegui. Pagapu. 2001-2005. Detalle de germinación en el tiempo. |
La Tierra muere. El Mal existe. Este martes 24 de junio, Día del Campesino, es también, a su sesgada manera, el día de un orden natural que agoniza. Sin embargo agonía no es muerte sino lucha a muerte con la Muerte misma. Para reflexionar sobre tal condición decisiva pero incierta, a las 19:30 de esa noche, MICROMUSEO cierra con un conversatorio y una performance la compleja exposición de Carmen Reátegui que desde hace un mes inquieta su PARADERO HABANA: Ofrenda y vasallaje – La papa y las altas cumbres, un gesto ritual y también una intervención crítica de sesgos tanto religiosos como políticos y artísticos. Documentos del siglo XVIII y una tonelada de morayas (chuño blanco) articulados para una propuesta de urgencia crítica ante los signos crecientes de la extinción de la Tierra. Y de la banalización del poder oficial que, por ejemplo, desecha la denominación del Año Internacional de la Papa para reemplazarla por el Año de las Cumbres Mundiales –precisamente en el país donde se domestica y de donde es oriundo nuestro tubérculo genésico.
Contra tales absurdos en estos desangelados tiempos, se alzan los poderes alternos de lo simbólico. Las latencias, las potencias de un arte que se redefine para recuperar sus posibilidades esenciales: la sanación, la reparación, la transmutación incluso. Como en la experiencia casi mística de aquella impresionante obra realizada en 1980 por Víctor Grippo (el gran artífice platense, muerto hace seis años) cuyo título da también nombre al encuentro reflexivo aquí propuesto. Vida, muerte, resurrección: la explosión y ruptura de oscuros volúmenes esenciales de plomo (eran los años de plomo en la dictadura argentina) por la fuerza elemental pero triunfante de las menestras que, a pesar de todo, germinan tras las soldaduras de esos cuerpos pretendidamente clausurados.
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Víctor Grippo. Vida, muerte, resurrección. 1980. 50 x 120 x 80 cm.
Colección Ignacio Liprandi, Buenos Aires. Fotografía: Oscar Balducci. |
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Carmen Reátegui. Árbol de la Vida. 2001-2002.
Travertino andino, árbol asesinado. 300 x 300 x 300 cm. |
Como los brotes que, contra todo pronóstico, empiezan ahora a retoñar en los restos de aquel árbol ilegalmente talado de Chaclacayo por cuya salvación Sergio Guarisco dio la vida hace casi exactamente dos años –el 29 de junio, Día de San Pedro y San Pablo. Un heroísmo de actualidad radical ante el horizonte terminal del planeta. Como es de radical actualidad también el impresionante Árbol de la Vida en que una obra distinta de Reátegui transforma en cáliz abierto a los cielos el muñón trunco de otro árbol asesinado.
El video de esa experiencia última ha sido escogido como pieza del mes por MICROMUSEO, en relación estrecha con la apuesta regeneradora que implica la composición misma del conversatorio del 24 de junio: además de la artífice en exposición, participarán allí el curador de la muestra (Gustavo Buntinx), un crítico de reconocida vocación científica y filosófica (Jorge Villacorta), un sociólogo identificado con las glorias y las penas de la (post)modernidad popular (César Ramos) y un antropólogo de miradas renovadas, renovadoras, sobre nuestra religiosidad en trance (Harold Hernández).
El resultado al que se aspira es un intercambio nutricio de reciprocidades. En términos reflexivos y simbólicos, pero también muy factuales: al final de la experiencia, cada asistente podrá llevarse una parte de la instalación, bajo la forma de un kilogramo de las morayas que la componen, pesadas con la balanza tradicional de nuestros mercados andinos. Una performance final que es al mismo tiempo, y sobre todo, un rito, un mito, un pago-pagapu. Una ofrenda. Liberadora.
La cita es a la 7:30 PM, en el PARADERO HABANA de MICROMUSEO, proyecto albergado por el Espacio de Arte del Café Bar Habana, sito en la calle Manuel Bonilla 107, Miraflores. |
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FECHA Y HORA: 24 DE JUNIO DE 2008
(Día del Campesino) 7:30 P.M.
CONVERSATORIO / PERFORMANCE EN LA CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN OFRENDA Y VASALLAJE DE CARMEN REÁTEGUI
Participantes: GUSTAVO BUNTINX (moderador) /
HAROLD HERNÁNDEZ / CÉSAR RAMOS /
CARMEN REÁTEGUI / JORGE VILLACORTA
Lugar: MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”)

Proyecto acogido por el Espacio de Arte
del Café Bar Habana
Calle Manuel Bonilla 107, Miraflores
Lima – Perú
Horario: lunes a sábado, 6 p.m. – 1 a.m.
(Domingo: día de guardar).
http://www.micromuseo.org.pe
http://micromuseo-bitacora.blogspot.com/ |
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EL MAC HACE SUYOS LEMAS Y PLANTEAMIENTOS DE MICROMUSEO |
Detalle del catálogo de la exposición La construcción del lugar común, presentado en mayo de 2008. |
Tras décadas de predicar en el desierto, MICROMUSEO empieza a sentir cómo sus criterios y planteamientos van gradualmente siendo incorporados incluso por algunas de las instituciones artísticas más establecidas y de mayores recursos en el medio peruano. Posiciones nuestras antes ignoradas o denunciadas o perseguidas se constituyen ya en un nuevo sentido común de los tiempos. Un logro paradójico que implicará elevar ciertas apuestas en las agendas críticas. Mientras tanto resulta siempre alentador comprobar el que, por ejemplo, un proyecto como el del inconcluso Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC) –hasta hace muy poco identificado con actitudes conservadoras– hace ahora suyos argumentos e incluso lemas nuestros.
A ello sin duda ha contribuido, decisivamente, la crisis terminal de su anterior directiva, famosa por proclamar la exclusión necesaria de toda instalación o de cualquier legado pop en sus colecciones –como si el interés del arte fuera un problema de técnicas y no de coherencias y de intensidades. El grupo que ahora encabeza al MAC parece jugar cartas muy distintas, y en ese barajar nuevo de opciones hay algunos (algunos) vértices de encuentro con posturas largamente sostenidas por MICROMUSEO. Así lo sugiere la presentación el 7 de mayo del catálogo de la exposición La construcción del lugar común, con que el MAC intentó relanzar no sólo su imagen sino además el sentido mismo de su existencia.
Más allá del encendido fucsia que le sirve de color distintivo, ciertos (ciertos) aspectos de sus páginas exhiben sugerentes acercamientos a planteamientos y preocupaciones de MICROMUSEO. Algún interés por las estéticas relacionales, verbigracia. Y la recuperación de un sentido de lugar que abarca también las historias reprimidas del espacio público tan controvertidamente trastornado por la edificación inconclusa del MAC. Hasta el punto que Ricardo Ramón, director del Centro Cultural de España en Lima (entidad que financia la edición) ensaya allí una argumentación casi enteramente basada en las informaciones y reflexiones ofrecidas antes por una investigación nuestra publicada el pasado mes de marzo, accesible también en la página web de MICROMUSEO: El escándalo de La Laguna. Escena primaria del travestismo moderno en el Perú. Aunque en el texto de Ramón faltaron las citas y atribuciones correspondientes, es significativo el impacto inmediato allí tácitamente acusado. Casi un homenaje (agradecidos estamos).
Por su parte George Gruenberg, actual Presidente de la asociación que gestiona al MAC, declaró en la mencionada presentación la voluntad nueva de compensar en algo el parque destruido por la anterior directiva, generando otra área verde en el mismo distrito de Barranco. Posición bastante cercana a la que venimos proponiendo en distintos foros –y en conversaciones privadas con la coordinadora del proyecto del MAC– sobre la necesidad de un gesto ecológico radical que armonice las relaciones no sólo con el vecindario sino incluso con el planeta. Una restitución kármica.
Una reparación además económica. Y política, en el sentido clásico de polis, ese concepto griego donde ciudad y ciudadanía se intersecan. Tarea de urgencia capital. También en términos artísticos. Y museales. Los enemigos principales del MAC no son las iras vecinales o los interesados obstáculos ediles, sino las inercias de un pasado institucional que lo empantanan en una absurda fijación inmobiliaria. No se entiende todavía que lo que se requiere no es un plano arquitectónico sino una planta curatorial. Para decirlo con un lema que durante años hemos enarbolado y publicado: un museo no es un edificio sino una colección y un proyecto crítico. Tal vez deba alegrarnos el hecho que otro artículo del mismo catálogo del MAC recupera esa frase y la hace suya casi textualmente, reemplazando apenas la última palabra para configurar la consabida fórmula “proyecto vivo”.
Sin desviarnos ahora en la prioridad permanente que para nosotros debe mantener la criticidad, vida nueva es la que le deseamos al hasta ahora frustrado, frustrante, proyecto del MAC. Que la persistencia de sus renovaciones nos permita mayores, mejores, encuentros. |
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La corrupción y la impunidad generalizadas parecieran condenar al Perú a la progresiva destrucción edil de todo lo que es valioso y hermoso en nuestro país. Como la alameda magnífica de árboles centenarios que el alcalde del distrito limeño de Chorrillos ordenó mutilar hacia 1999, con un ensañamiento que a lo largo de quince cuadras dejó sólo muñones muertos aferrados al suelo. Del rescate de esos restos, Carmen Reátegui derivó en 2002 una de las obras mayores de nuestros devastados tiempos: sobre el blanco pedestal rústico de travertino andino, la inversión de un inmenso tronco tullido elevando a los cielos el clamor de sus raíces trastornadas en cáliz. Un memorial a la tierra que agoniza.
A la tierra que renace. Una decisión crucial para la activación de esta obra ha sido el gesto incisivo de asociar su reconocimiento a los rituales de Semana Santa en la tradicional Plaza Mayor de Surco. También, aunque no se registra en este video, a las festividades mestizas del Día de Santa Rosa (como celebración) y del Día de los Muertos (como acto conciliatorio). En cada una de esas Estaciones el Árbol de la Vida se colmó de ofrendas, populares y eruditas, devocionales y artísticas. Los intercambios simbólicos así gestados cargan un sentido poderoso de denuncia, pero además de reparación, de redención. De Resurrección: Árbol de la Vida es el preciso título de esta obra que desborda cualquier consideración estética para ofrecerse como una ofrenda espiritual y una reivindicación política. Místico-libidinal.
Místico-libidinal. No pasará desapercibida la pertinencia, religiosa y social, de escoger precisamente esta obra como pieza del mes en el mes en que se conmemora el sacrificio impresionante de Sergio Guarisco Pozzi, asesinado el 29 de junio de 2006 (Día de San Pedro y de San Pablo) al intentar evitar la tala ilegal de un árbol magnífico en el castigado distrito limeño de Chaclacayo. Como en otra nota señalamos, el suyo es un heroísmo de actualidad radical ante el horizonte terminal del planeta. Pero signos de esperanza afloran. Literalmente: las raíces mutiladas de esta otra planta mutilada empiezan a milagrosamente retoñar. Vida, muerte, resurrección. (Gustavo Buntinx).
"La idea fue la imagen de la ausencia (nuestras ausencias). El árbol estaba ahi, pero no era percibido. Se le puso en valor y fue percibido, reconocido. Había que celebrar porque había sido reconocido, un poco la metáfora del Hijo Pródigo. Se celebró durante la festividad de Santa Rosa, con rosas. Luego, ya podíamos conciliar porque ya había sido reconocido. ¿Cómo podríamos conciliar si no nos hemos reconocido?" (Carmen Reátegui).
Post-data.- Una asociación libre, no buscada por la artífice, se moviliza tras otro hecho conmovedor: el signo crucial, dicen, para el hallazgo de los restos de los desaparecidos de la Universidad de La Cantuta fue el sembrío apresurado de un árbol invertido por parte de quienes intentaban tapar las huellas del enterramiento clandestino. El azar no existe y el inconsciente traiciona la voluntad de ocultamiento convirtiendo en señal lo que camuflaje se quiso.
Obras relacionadas de Carmen Reátegui han formado parte de otras exposiciones de MICROMUSEO, ampliamente documentadas en nuestro sitio web:
Yo no me llamo Juanita
Lo impuro y lo contaminado
Ofrenda y vasallaje |
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