Itinerarios 14 - Abril 2009
Micromuseo

EL PODER DE LAS IMÁGENES
(Y DE LAS IDEAS)

 
Quehacer   Ramona 89

Logotipo eventual de Micromuseo en la carátula de Quehacer, nº 173.
(Lima: DESCO, enero-marzo de 2009).

  Ponencia de Micromuseo en la carátula de Ramona, nº 89.
(Buenos Aires: Fundación Start, abril de 2009).
 

Paradojas: aunque abril viene siendo un mes de introspección y trabajos intensos pero no públicos para Micromuseo, durante esos mismos días la presencia de sus imágenes y sus ideas alcanza nuevas marcas. Algunas de ellas como intervenciones propias o como citas deliberadas, otras como sintomático encuentro de referencialidades.

En el primer caso destaca visualmente un casi literal salto de tigre: la carátula del último número de la revista Quehacer, rutilante en todos los kioscos de Lima con el logotipo eventual de Micromuseo en que un león rampante rompe sus cadenas al irrumpir desde el marco tetraovalado de la estampa tradicional de Sarita Colonia, la santa mestiza rechazada por la Iglesia. (“Guardafango” es el tema anunciado que justifica esa emergencia).

En el caso segundo se encuentran circunstancias como el lugar privilegiado que se le otorga a una de las piezas emblemáticas de nuestra colección –Bienvenidos al Paraíso, de Lewis Sakiray– en la también cubierta del flamante, impactante libro de Christian Bendayán sobre la capital amazónica de Iquitos. O el propio título de una nueva comedia en la televisión local: Al fondo hay sitio, ese manido estribillo utilizado por los “llenadores” del transporte popular que desde hace años Micromuseo ha convertido en agudo lema político-cultural.

 
Al fondo hay sitio

Logotipo de la serie televisiva Al fondo hay sitio,
del canal peruano América Televisión. 2009.

Por supuesto no intentamos argumentar que el nombre de aquel programa se haya necesariamente inspirado en las consignas de un proyecto como el nuestro, surgido desde los imperativos éticos de la criticidad en esas prácticas culturales que el productor de la serie, Efraín “Betito” Aguilar, más bien ignora y desprecia: baste recordar su triste accionar en la municipalidad como ideólogo de la destrucción de la Bienal de Lima, precisamente cuando ella se había transformado en un soporte importante para las renovaciones políticas y culturales de principios del milenio. Uno de los golpes más absurdos y graves que el oscurantismo edil le ha infligido a la capital.

De igual manera es patente el compromiso autónomo de Bendayán por el desborde icónico de la visualidad selvática que él ha hecho tanto por reivindicar. En su propia pintura y mediante otras iniciativas pioneras que Micromuseo ha tempranamente saludado, destacado y apoyado, desde lo que pudiera corresponderle.

Nos desligamos, por lo tanto, de toda cronología linear y de cualquier vanguardismo trasnochado que se quiera malinterpretar en nuestros señalamientos. Éstos más bien apuntan a los fenómenos de simultaneidad y anacronismo vital en nuestra cultura, tantas veces rota pero recompuesta siempre en mosaicos de temporalidades mixtas.

Creemos, sencillamente, ser parte pensante de una mutación epocal en las sensibilidades. Una transmutación cuyos signos se multiplican, con mayor o menor acierto y premura, en todo el horizonte social. La aspiración de Micromuseo es contribuir al filo más reflexivo y consciente de esa transformación grande. El filo cortante que haga también de ella una construcción de polis: de ciudad y de ciudadanía.

Una operatividad simbólica. Y pulsional. Como aquella efigie “chabacana” de la fiera rugiente y sacra ahora multiplicada en toda Lima. Sin duda la imagen necesaria pero ausente, por llanas razones de formato, en el espacio otorgado a la experiencia de Micromuseo, también en abril, dentro del número 89 de la revista argentina Ramona. La publicación casi entera está dedicada a la escena limeña y entre los nutridos materiales allí reunidos desde el nombre de Juanacha se encuentran testimonios y reflexiones de artífices y críticos varios. Incluyendo Que la diferencia refulja, la versión reducida de la ponencia teórica con que a fines de 2008 se presentó la praxis de Micromuseo en dos opuestos complementarios: el MoMA en Nueva York, durante la conferencia anual del CIMAM (International Committee of ICOM for Museums and Collections of Modern Art); y el Centro Cultural de España en Montevideo, durante el Segundo Encuentro de Espacios Culturales Alternativos de Iberoamérica.

Lo que en ambos espacios y en el de Ramona postulamos es el enorme poder del sinpoder absoluto. Cómo hacer de nuestras precariedades monetarias una fortaleza cultural. Una fuerza actuante en la sociedad desde la intangibilidad de lo simbólico. El poder de las imágenes. Y de las ideas. No hay proyecto museal más económicamente desposeído entre nosotros que el de Micromuseo. Quisiéramos creer, sin embargo, que estamos entre los más críticamente empoderados. Precisamente por ser los más libres de cualquier sujeción a Estado o Mercado, a cualquier círculo de intereses dominantes.

De allí acaso la pregnancia de las imágenes y las ideas desde las que definimos nuestros compromisos. Así podrían sugerirlo las evidencias de abril, en su revelación de una sorprendente eficiencia: sin duda la escena cultural de Lima está hoy colmada de iniciativas felices, pero pocas como Micromuseo hacen tanto con tan poco.

Tal vez también debido al énfasis que procuramos poner no en lo artístico sino en la cultura material. Y política. Para decirlo con uno de nuestros gritos de combate: la urgencia, el reto actual no es ingresar a la historia del arte –esa categoría desfalleciente– sino modificar la historia a secas. Mojándola.

 
Sakiray
Cuadro de Lewis Sakiray, colección de Micromuseo, en la carátula del libro Recuerdo de Iquitos, organizado por Christian Bendayán, et al.
Lima: Estruendomudo, 2009.
 
Pieza del mes
 
 

Carlos Morelli / Melissa Herrera

Rimaq Mayu / Río Hablador
(escultura cinética)

2008
Video. 4:29”

MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”)
Donación: Carlos Morelli y Melissa Herrera, 2009

 

 

“...El poeta escuchó rezar al río / en un idioma de silencio / que tradujo en una estructura de madera y de acero / con una garganta de bronce de una altura de dos metros / Rimaq Mayu / mayun taquishan / el Río Hablador / está cantando sobre la condición humana...

...Hay una poesía que se traza desde lo alto de Junín hasta las orillas del Océano Pacífico / en lo alto ha emergido una garganta / una campana que no dejará de sonar / Santísima Trinidad que eleva filosóficamente su potencia, inteligencia y amor / sobre una cubeta que aúrna sus propias fuerzas / las fuerzas del río se reúnen para verter su voluntad de purificación / en el recipiente que activa el mecanismo / que golpea la campana de su propia voluntad...”.

Carlos Morelli / Melissa Herrera.

La Tierra sigue muriendo. Aún en el Día de la Tierra, cuya creciente reivindicación retórica poco pareciera lograr contra la devastación que se multiplica. Pero hay también un cierto poder en lo simbólico. Una posibilidad mobilizante y evocadora. Sanadora. Es desde esa ilusión que el 22 de abril de 2009 MICROMUSEO incorporó a sus colecciones las intensidades poéticas y políticas de Rimaq Mayu: un video precioso, y al mismo tiempo una de las propuestas más ajustadas que el arte peruano haya generado para la intervención ética, estética, en el paisaje.

Sus artífices, Carlos Morelli y Melissa Herrera, reconfiguran desde una simulación digital la voz ahogada del llamado Río Hablador. El quechua Rimaq Mayu, que desemboca muerto en el cáncer urbano de Lima tras haber nacido purísimo entre los altos glaciares andinos. Ahora casi desaparecidos, por supuesto, y de allí la significancia mayor de volver a ellos como metáfora final de las fuentes primeras de la vida: es la sola energía primordial de sus aguas la que dinamiza a esta obra, soñada como una escultura cinética cuyos golpes de campana dan cuerpo sonoro a la naturaleza que agoniza. Cabe a nosotros definir si ese tañido será un réquiem o un despertar.

Hablan los autores: “este proyecto se articula viendo como voluntad del propio río la descontaminación de sus aguas. Los artistas tienen la convicción de que la voz de Rimaq debe ser escuchada por todas las personas y no sólo por la imaginación de los poetas. Surge entonces una estructura de madera y de acero que provee al río de una voz universal, un sonido repetitivo que se oirá a través del valle y podrá ser contemplado desde un mirador próximo a la obra”. O desde la virtualidad de este espacio web. (Gustavo Buntinx).

 
 
 
El poder de las imágenes (y las ideas)
Pieza del mes
 
 
 
 
 
 

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