Itinerarios 17 - Octubre 2009
Micromuseo

7 DE OCTUBRE – 29 DE NOVIEMBRE DE 2009

MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO – PARQUE FORESTAL
SANTIAGO DE CHILE

 

LO IMPURO Y LO CONTAMINADO III

MICROMUSEO EN LA TRIENAL DE CHILE

Amplia información en
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El arte mayor de la diplomacia suele ser la demarcación de fronteras. El del arte mismo es borrarlas: desbordar los límites (de cualquier tipo) podría ser un subtexto principal (no el único) de la exposición Lo impuro y lo contaminado III: pulsiones (neo)barrocas en las rutas de MICROMUSEO. Un impresionante envío de múltiples manifestaciones visuales que colma ya la casi totalidad de los ambientes de exhibición –y el gran ingreso, y el escenográfico patio– de la sede central del Museo de Arte Contemporáneo de Chile, en el Parque Forestal de Santiago.

Casi trescientas (300) obras, más de un centenar (100) de artífices, despliegan allí las potencias expresivas de nuestras peruanas culturas híbridas para la flamante Trienal de Chile. Un macroevento que se distribuye a lo ancho de la larga geografía de ese país (e incluso en la provincia argentina de Salta), con inauguraciones sucesivas durante los primeros días de octubre.

La noche del 7 de octubre de 2009 estuvo reservada para la propuesta de MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”), concebida curatorialmente por su chofer, Gustavo Buntinx, no como un muestrario de tendencias recientes sino como un replanteamiento histórico (y sensorial) de varias convulsiones decisivas (no todas) en la producción plástica impactada por dos décadas traumáticas de violencia y dictadura. Y por un lento aprendizaje nuevo en las culturas de la democracia.

Ésas son también las experiencias formativas, transformativas, del proyecto romántico de MICROMUSEO, desarrollado con distintos nombres desde la década de 1980 con independencia de toda relación con los poderes y el Poder. En nuestros peores momentos colectivos este emprendimiento azaroso constituyó un soporte alternativo para la preservación, investigación y promoción del arte crítico peruano, así como de otras manifestaciones relacionadas. Pero sobre todo articuló la concepción pasional del museo no como una cámara de tesoros y un parangón de prestigios –sociales, profesionales, académicos– sino como un agente crítico de ciudadanía nueva. Y como un sentido alterno y propio de (post)modernidad.

A ese compromiso responde su inclusión como una de las dos iniciativas –la otra es la del Museo del Barro, de Paraguay– que en la Trienal de Chile representan a las museologías alternas de América Latina. Una oportunidad que MICROMUSEO socializa asumiéndose como vehículo cultural también de otras museotopías peruanas, configuradas desde la imaginación artística. A veces como instalación o gesto puntual: el basurero-museo (Francisco Mariotti, 1980); el huaco-museo (Luis Castellanos, 2005-2008); la exposición Restauración / No restauración (artífices varios, 1990). En otras ocasiones como fantasía institucional: el Museo Travesti de Giuseppe Campuzano; el Museo Neo-Inka de Susana Torres Márquez; el Museo Hawai, de Fernando Bryce; el LiMAC de Sandra Gamarra... Esta última ha incluso aceptado la comisión especial de MICROMUSEO para realizar una gran proyección pictórica (“pintura-por-encargo”) de El Museo de Arte borrado, esa pequeña pero crucial ironía gráfico-conceptual de Emilio Hernández Saavedra (1970), también incluida en la muestra.

No son los únicos rescates históricos logrados por esta exposición, para la que se han reelaborado piezas decisivas pero injustamente relegadas como (entre otras) la instalación Campo minado (Dialéctica de la pasión) (1999) de Patricia Camet. Y el Gran guacamayo precolombino (1992), acaso la más importante de las imponentes tecnoesculturas del ya mencionado Mariotti.

Tales inclusiones y decenas otras hacen de ésta una versión culminante (¿la tercera es la vencida?) de la secuencia de muestras de MICROMUSEO con el mismo título principal, iniciada en 2002 en el Centro Cultural de España de Lima (conducido en ese momento por Teresa Velázquez) y luego desarrollada en la Bienal de Valencia (2007). Ya entonces el resultado ofrecía una de las más nutridas y complejas exposiciones de nuestra plástica contemporánea en el extranjero. Su desarrollo actual multiplica en cuatro veces aquel despliegue a lo largo de una veintena de espacios subvertidos por secuencias provocadoras.

Abundan, sin duda, las obras de clara vocación monumental: los más de ocho perturbadores metros cuadrados de pintura contenidos por la Isla, de Moico Yaker, verbigracia. O las catorce voluminosas esferas de cerámica fragmentada en la enorme instalación Huayco / Kawa / Río, de Carlos Runcie Tanaka. Pero la ambición artística de esos planteamientos se ve continuamente friccionada por otros artefactos representativos de nuestra cultura material más urgida y densa. Imágenes peculiares de exacerbada devoción popular, por ejemplo. O instrumentos vinculados a nuestras violencias recientes, entre los que sobresalen ciertas artesanías bélicas y la escopeta “hechiza” de un poblador ayacuchano muerto por Sendero Luminoso debido a su participación en las rondas campesinas.

En ese registro documental se exhiben también algunos ejemplos notables del notable periodismo gráfico peruano: Carlos “Chino” Domínguez, Vera Lentz, Fátima López, Luis Miranda, Mónica Newton, Julio Pérez Ramos, Walter Silvera, Jorge Torres Serna, Paul Vallejos, Víctor Ch. Vargas... A partir de estas y otras evidencias, MICROMUSEO ensaya un recorrido por la sensibilidad (neo)barroca que gradualmente emerge de entre los estragos de la guerra, para ir con el tiempo esbozando un nuevo horizonte de renovaciones artísticas –acaso comparable en los últimos años al impacto anterior provocado por la irrupción del pop “achorado” hacia 1980.

Una sensibilidad, también una sensorialidad nueva. No una sino varias pulsiones que se desperdigan y fragmentan en torno a dos ejes fundamentales, explorados a lo largo de los varios ambientes ocupados por la exposición.

Por un lado, las relaciones y tensiones entre Christian Bendayán y Lu.Cu.Ma., dos plásticos vinculados a Iquitos y a cierta (post)modernidad popular que suele expresarse desde las estridencias de lo tecno-tropical-andino. Y las reverberaciones de todo ello en los desbordados cuerpos amazónicos de Luis Sakiray y las “visiones psicotropicales” de Harry Chávez.

Al otro extremo, la propuesta de los varios artífices (Alex Ángeles, Carlos Lamas, Alfredo Márquez, Ángel Valdez, Marcel Velaochaga) que se agrupan y reagrupan bajo el nombre del proyecto A Imagen y Semejanza, donde los referentes suelen ser eruditos y pueden remontarse hasta los ideólogos de la Evangelización y de la Contrarreforma. Antecedentes que se incluyen también en la muestra como reproducciones o en la impresionante presencia original de tallas coloniales andinas obtenidas en colecciones públicas de Santiago.

Sublimaciones pasadas y vulgaridades presentes se entrecruzan y fecundan en la actualidad de un país donde toda distancia colapsa. Y en una exhibición que además ofrece los registros distintos, pero pertinentemente planteados, de obras también decisivas de artífices de extracción popular como Inkari (Fredy Ortega) y Primitivo Evanán Poma, entre tantos otros cuya enumeración prolija puede encontrarse en la sección Paradero de nuestra ruta web.

Todo ello articulado por un estricto guión museográfico y un elaborado escrito curatorial que, además de ofrecer una aproximación histórica al (neo)barroco peruano, se ofrece cargado de ideas provocadoras, incluso en su versión resumida. Las relaciones entre la violencia y lo sagrado. Entre la religión y el cuerpo, entre la sexualidad y la experiencia mística. O entre nuestro gran vacío museal (la ausencia en Lima de un museo de arte exclusivamente contemporáneo, o siquiera “moderno”) y las museotopías que eróticamente se construyen sobre ese hueco.

Como el propio MICROMUSEO y sus propuestas de fricción creativa entre la pequeña-burguesía-ilustrada y lo popular-emergente. Estrategias friccionarias que ponen en escena crítica el carácter discontinuo de la historia y de la cultura y de la política en un país hecho de fracturas –pero también de incesantes intercambios de fluidos. A esa libido en medio del caos responde esta propuesta de una praxis museal que yuxtaponga los fragmentos dispersos de nuestras muchas expresiones, recíprocamente iluminadas por sus diferencias tanto como por sus articulaciones. Una cópula político-cultural en la cual el propio nombre y concepto de un Museo de Arte Contemporáneo deviene en una contradicción en términos: para ser genuinamente contemporáneo, el museo tiene que renunciar a cualquier vocación exclusiva por lo artístico para abarcar toda la generosa amplitud de la cultura material. Se trata de colapsar las odiosas distinciones modernistas entre arte, artesanías y diseños.

Una musealidad promiscua, donde las obras llamadas artísticas coexisten con productos masivos u objetos reciclados, además de notables ejemplos de la múltiple creatividad popular. Una musealidad mestiza donde las palabras “artista” y “artesano” se irán reemplazando por la de “artífice” –como en esta nota de prensa– procurando de ese modo significar la crisis de esas y otras distinciones en una sociedad crecientemente hecha de lo impuro y lo contaminado. El principio aquí operativo es no reprimir sino productivizar la diferencia.

La belleza nueva que de todo ello saldrá.

 

Harry Chávez. Visiones. 2009.
Cuentas de plástico y metal sobre mdp. 175 x 165 cm.

 
  Tres al cubo  
 

Destino:
Trienal de Chile

Paradero:
Museo de Arte Contemporáneo, Parque Forestal,
Santiago de Chile

Fechas:
7 de octubre – 29 de noviembre de 2009

Chofer (curador):
Gustavo Buntinx

Pasajeros (artífices en exposición):
Mariella Agois Claudia Alva Álex Ángeles
Paul Apaza Marta Arroyave
Christian Bendayán Pompeyo Berrocal Evanán
Fernando Bryce Patricia Bueno Annie Bungeroth
Jorge Cabieses Patricia Camet Giuseppe Campuzano
Luis Castellanos Harry Chávez Cherman
Segundo Cholán Beatriz Chung
Miguel Coaquira Claudia Coca Daniel Contreras
César Delgado Miguel Det
Carlos “Chino” Domínguez Sophia Durand Fernández
Primitivo Evanán Poma Tony D’Urso Manuel Figari
Sandra Gamarra Flavia Gandolfo Harold Hernández
Emilio Hernández Saavedra Jaime Higa
Natalia Iguíñiz Inkari (Fredy Ortega) Luis Jerí
Carlos Lamas Vera Lentz Joaquín Liébana
Fátima López Lu.Cu.Ma. (Luis Cueva Manchego)
Chiara Macchiavello Marcos Macuyama
Maestro de San Roque (Escuela de Potosí)
Francisco Mariotti Alfredo Márquez Claudia Martínez
Anamaría McCarthy Kevin McCarthy Luis Miranda
Manuel Moncloa Cuco Morales Mónica Newton
Cecilia Noriega-Bozovich Guillermo Orbegoso
Ronaldo Pacheco Venero Pedro Palacios
(Escuela de Quito en Chile) Marco Pando
Antonio Pareja Carlos Pereyra Julio Pérez Ramos
Carlos Enrique Polanco Ramos Carmen Reátegui
Augusto Rebagliati Lala Rebaza
Manuel Rodríguez Jaime Romero Miguel Rubio
Jesús Ruiz Durand Carlos Runcie Tanaka Luis Sakiray
Juan Javier Salazar Herman Schwarz
Javier Silva Meinel Walter Silvera Elena Tejada
Eduardo Tokeshi Víctor Tomaylla Quispe
Óscar Torres Susana Torres Márquez
Jorge Torres Serna Ángel Valdez
Paul Vallejos Víctor Ch. Vargas
Marcel Velaochaga Manuel Vilca Ricardo Wiesse
Armando Williams Moico Yaker
Mariela Zevallos (E.P.S. Huayco) Fotógrafos
y diseñadores anónimos Anónimos populares varios

Compañeros de ruta:
LIMAC Museo Hawai
Museo Neo-Inka Museo Travesti del Perú

Taller de mecánica (equipo):
Susana Torres Márquez (palanca),
Daniel Contreras M. (datero),
Sophia Durand (planchado y pintura)

Maestranza (museografía):
Responsables: Osvaldo Salerno, Gustavo Buntinx
Técnicos: Rodrigo Andaeta, Esteban Correa,
Esteban González, Pablo James, Cristian Murillo

Logística:
Fernanda Urrutia

Transporte:
Nancy Leigh Transportes de Arte (Lima),
Vipack (Santiago)

Agradecimientos:
Daniela Berger, Varinia Brodsky, Francisco Brugnoli,
Naguib Ciurlizza, Alfredo y Gedión Fernández,
Aída García Naranjo, Daniel Gianonni, Roberto Lukac,
David Málaga y Renato Blain, José Carlos Mariátegui,
Hugo Martínez, Eloy Neira de la Cadena,
Ángela Ossa, Liliana Panizo,
Olga Salazar Banchero de Dascenzo, Adolfo Torres,
Patricia Valdez.

Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH),
Embajada del Perú en Chile,
Instituto de Democracia y Derechos Humanos
de la Pontificia Universidad
Católica del Perú (IDEHPUCP),
Dirección de Asuntos Culturales-Ministerio
de Relaciones Exteriores de Chile,
Museo de Arte de Lima,
Museo Nacional de Bellas Artes (Chile),
Museo Histórico Dominico (Chile).

Revistas Caretas y Gente,
diarios El Comercio y La República.

http://www.micromuseo.org.pe
http://micromuseo-bitacora.blogspot.com/

 
 

 

 
 
Pieza del mes
 
 

Sandra Gamarra / LiMAC

El Museo de Arte borrado
(
d’aprés Emilio Hernández Saavedra, 1970)

2008-2009
Óleo sobre tela 220 x 200 cm.

MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”)
Donación: Sandra Gamarra

Obra especialmente comisionada
al LiMAC (“Museo de Arte Contemporáneo de Lima”)
por MICROMUSEO (“al fondo hay sitio”)
para la exposición Lo impuro y lo contaminado III
en la Trienal de Chile

 
Bandera VI
 

Lo diré otra vez: Lima es casi la única capital latinoamericana que ostenta la ausencia funcional de un museo de arte exclusivamente contemporáneo. O siquiera “moderno”. Nuestro gran vacío museal.

Ya en 1970 Emilio Hernández supo prefigurarlo al utilizar un catálogo como soporte de obra para El Museo de arte borrado: una fotografía intervenida en la que el entonces tradicional y genérico Museo de Arte de Lima desaparece del contexto urbano dejando como huella un elocuente recorte en blanco.

Emilio Hernández Saavedra. El Museo de Arte borrado. 1970.
Offset sobre papel. 22 x 21.8 cm.
Micromuseo ("al fondo hay sitio")

Un vacío. A ser colmado. Culminado: para entender el vacío museal peruano es necesario hurgar también las museotopías construidas sobre esa falta, esa ausencia, ese abismo.

Ese hueco: el vacío museal puede también ser eróticamente percibido como algo que clama por ser llenado. Donde hay un vacío hay un deseo. A veces realizado. Como en los replanteamientos críticos de esta imagen y otras de Hernández en la muestra Restauración / No restauración que a fines de 1990 subvirtió los pseudo-renacentistas espacios del Museo de Arte Italiano. Podrían también enumerarse varias iniciativas posteriores. Pero lo aquí pertinente es el desarrollo múltiple del LiMAC (“Museo de Arte Contemporáneo de Lima”), concebido por Sandra Gamarra mediante una ficción en internet que se prolonga fácticamente hacia pinturas propias de obras ajenas así incorporadas a este museo imaginario y personal. O a museotopías otras.

Es el caso de la gran versión en untuoso óleo-sobre-tela de la ironía gráfico-conceptual de Hernández, un cuadro especialmente comisionado al LiMAC por MICROMUSEO como una de las piezas icónicas para Lo impuro y lo contaminado III: la exposición que inauguramos este 7 de octubre en la Trienal de Chile rebasando los dos pisos y el gran ingreso y el enorme patio del Museo de Arte Contemporáneo de Santiago. Un escenográfico marco arquitectónico que exalta las fricciones del trabajo de Hernández, potenciado en incisivos términos actuales por el de Gamarra.

Fricciones también con algunos sistemas anteriores de esta última artífice, por lo general concentrados en la apropiación pictórica no de obras originales sino de sus reproducciones en libros y postales. Una opción deliberada cuya criticidad lúdica se exacerba ahora al necesariamente invertir sus procedimientos para re-producir como pieza única esta imagen cuyo original es una copia. Un folleto offset deliberada y borrosamente impreso en modesto blanco-y-negro.

“Defectos de origen” que el pincel de Gamarra preserva con un casi preciosismo. Un virtuosismo técnico exaltado por la superposición de dos registros aparentemente opuestos de seducción plástica: el contraste entre la limpia ilusión fotográfica ofrecida por esta pintura a la distancia, y el contenido desborde de fluidos y brochazos que perturban su visión cercana.

Aunque resulte ahora imposible evidenciar en resolución web tales detalles, ruego atención al subtexto íntimo de esos derrames pictóricos que exceden al pulcro recorte del perfil museal para humectar al lienzo casi entero con una película lechosa. Una lechada tan sutil como incitante, gestualmente corrida encima de la composición más amplia. Como una descarga corporal que salpica la sobria ironía intelectual de Hernández.

Se necesitaba esa suciedad actual, esa turbiedad final en el chorreado de lubricidad pictórica sobre lo sugestivamente austero del referente impreso. Parte de un imperativo plástico mayor que además amputa de la imagen original la frase inscrita como descripción o título. Y resalta el otro recorte de un monumento fálico (a Miguel Grau, justamente) en el borde inferior del mismo documento.

Tales raptos son, sin duda, una marca de época sobre todo lo pasionalmente transcurrido desde el conceptualismo frío de hace cuatro décadas. Pero al mismo tiempo actúan como contrapunto y culminación para el complejo erotismo religioso en las realizaciones previas de la serie Milagros (2007-2008) con que Gamarra subvierte la banalidad también artística de nuestra pornocracia actual. Pulsiones místico-libidinales que desembocan ahora en esta obra mayor contra nuestros aminorados, nuestros profanados tiempos.

Dios existe.

Gustavo Buntinx

 

POST-DATA. Esta pintura fundacional se asocia a otras que Sandra Gamarra viene elaborando sobre las museotopías peruanas. Entre ellas la interpretación pictórica de una fotografía del Museo Hawai de Fernando Bryce. Dos señalamientos: ese cuadro ha sido preadquirido por el Museo de Arte de Lima (precisamente). Y la imagen escogida registra la primera exhibición pública de aquel proyecto, montada por el artífice a principios de 1999 en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, como parte del “Gran Acto Político Cultural” allí concebido y organizado por MICROMUSEO*.

El azar no existe.

* Esa iniciativa de MICROMUSEO acompañó la presentación del número 16 de la revista Márgenes (SUR: diciembre de 1998) con performances, exposiciones y conversatorios vinculados a la lucha ascendente por el derrocamiento cultural de la dictadura de Fujimori y Montesinos.

Sandra Gamarra. San Sebastián. 2008.
Óleo sobre tela. 195 x 195 cm.
Colección privada, Brasil.

 
 
 
Micromuseo en la Trienal de Chile
Pieza del mes
 
 
 
 
 
 
 

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