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Cecilia Noriega-Bozovich. Utopía I / Utopía 2. 2004 – 2008
Impresión digital en backlight (caja de luz): 88 x 88 x 21 cm, cada pieza

Con esta exposición ANTOLÓGICA Micromuseo procura un sesgado CORTE histórico. Un despliegue de materiales INSÓLITOS que rinden impresionante cuenta de los recorridos artísticos de Cecilia Noriega-Bozovich (Chimbote, 1954) por los PLIEGUES de las relaciones entre  el  FETICHISMO  y  el PODER que marcan de manera tan PUNZANTE la trayectoria peruana reciente.

Al igual que el país entero, a lo largo de este corto siglo la artífice REINVENTA sus varias vidas anteriores en sucesivas experimentaciones que confunden y DESBORDAN las fronteras acostumbradas del ARTE y de la POLÍTICA. Dos categorías culturales agudamente articuladas desde la categoría PSICOANALÍTICA del fetichismo: Tout est fétichiste / Tout est politique, rezan en PARÓDICO francés (mais oui) sus manifiestos tempranos.

Pero el fetiche es siempre la COMPENSACIÓN por exceso de un VACÍO. La sustitución EXAGERADA –desplazada– de una CARENCIA imaginaria, una AUSENCIA fálica. La fantasía regresiva de una CASTRACIÓN negada / reparada en la que, sin embargo, el arte a veces logra configurar un subvertido resto de UTOPÍA. Social e ÍNTIMA.

Una asociación INCISIVA, reprimida, LIBERADA por Noriega-Bozovich durante el angustioso TRANCE hacia la democracia que en nuestro país coincide con los tránsitos al nuevo milenio. Y luego reprocesada desde las pulsiones ocultas tras los nuevos LUJOS y los MIEDOS nuevos instalados entre nosotros por la actual REVOLUCIÓN CAPITALISTA que todo lo resignifica.

Entre 1999 y 2001 sus trabajos IMPACTAN divertidamente las definiciones locales de lo artístico mediante interacciones con lo POPULAR en las calles, plazas, playas, e incluso los desangelados cielos de la gran Lima. La expansión ULTRAPERIFÉRICA del cosmopolita concepto expandido de la escultura (SOCIAL: Joseph Beuys).

 
 
 

Cecilia Noriega-Bozovich. El carro de la novia (y los objetos que arrastra). 2000
Acción / Instalación
(intervención urbana en matrimonio masivo de Villa El Salvador, Lima)
(Fotografías: César Delgado Wixan)

Un desborde CRÍTICO, pero no menos LÚDICO por ello. O incluso ERÓTICO: atención a la LUBRICIDAD política con que Noriega-Bozovich TRASTOCA el ceremonial abierto de los matrimonios masivos en zonas marginales de la Gran Lima (Villa El Salvador) y la amazonía (Pucallpa). Rituales FATUOS pero sentidos que la artífice INQUIETA mediante la infiltración de magnificados atributos sexuales: velo, VASELINA, zapato, CORBATA, gran brassiere mamario. Y el RADIANTE rosa del lujoso automóvil Camaro vaginalmente TRASTORNADO en lecho para los escarceos fotográficos de los recién casados (más algunos espontáneos).

 

Cecilia Noriega-Bozovich. El carro de la novia (y los objetos que arrastra). 2000
Acción / Instalación
(intervención urbana en matrimonio masivo de Villa El Salvador, Lima)
(Fotografía: César Delgado Wixan)

La monumentalización de un eros POP-POPULAR cuya iconización definitiva, sin embargo, es aquí sobre todo CROMÁTICA. Esa desviación IRIDISCENTE del rojo político hacia su tonalidad ROSA más comercial y RUTILANTE. Como en el insólito camuflaje FUCSIA-BARBIE con que un año después Noriega-Bozovich (en)cubre su delirante Chismemóvil: un TRAVESTIDO jeep del ejército en el que durante el año 2000 Cecilia paseaba a críticos y artífices y a la ciudadanía en general por entre las arquitecturas emblemáticas de un poder CULTURAL del que circunstancialmente no participa (la Bienal Iberoamericana de Lima) y un poder POLÍTICO-ECLESIÁSTICO que sistemáticamente la oprime (la Dictadura). Recorridos “femeninamente” utilizados para recibir y propagar HABLADURÍAS en un medio dominado por el TEMOR y el RUMOR. La FEMINIZACIÓN de lo MARCIAL.

 
 

Cecilia Noriega-Bozovich. El Chismemóvil
2000 – 2001
Video. 13:39". (Primera parte: 7:23". Segunda parte: 6:16")

Pero esa ITINERANCIA física y verbal es también social. Sobre todo al materializarse luego (2001) en los ocupantes insólitos de un ÁUREO sillón presidencial reinterpretado por Noriega-Bozovich como “objeto FETICHE supremo”: “nuevamente la presea más codiciada de nuestra FAUNA política en pleno”, explicaba la artífice mientras en espacios socialmente OPUESTOS de la ciudad personajes de toda condición hacían divertida cola frente al “TRONO” para el registro instamatic de sus respectivos quince segundos (sorry, Warhol) de FAMA y PODER. Parodia explícita de esa otra y larga cola de pretendientes a la más alta función pública. Pero también de cierta alineada ANSIEDAD que serpenteaba entre funcionarios y políticos a los que su VIDEO les esperaba.

 
 

Cecilia Noriega-Bozovich. Todos somos presidenciables. 2000
Acción / Instalación
(Intervención urbana en la Plaza Cívica de Villa el Salvador y la Plaza Mayor de Lima)
(Fotografías: Carlos Ausejo, Tomás Delgado)

Sex, Lies, and VLADI-TAPES. Dios en su INFINITA misericordia ha querido hacer de nuestra triste y pobre porción de la PERIFERIA el CENTRO paradigmático de la condición POST-MODERNA. Su ejemplar puesta-en-abismo, su VÓRTICE ejemplarizante: una provinciana VANITAS tecnopolítica, un subtropical MEMENTO MORI del simulacro, donde el poder-VOYEUR registra onanistamente en video cada uno de sus propios actos de corrupción y ENVILECIMIENTO. Y el Presidente FUGADO renuncia por fax o por correo electrónico (el chisme virtual, Cecilia dixit) a una investidura cuya única legitimidad fue la de su FETICHIZACIÓN mediática.

Legado oscuro de todo ello son las culturas de la MARCIALIZACIÓN y el SIMULACRO que todavía nos asedian con violencias sobre todo SIMBÓLICAS. Pero a veces demasiado FÁCTICAS: el 19 de febrero de 2001 la libido artística de Noriega-Bozovich es brutalmente interceptada por el ASESINATO de su esposo durante uno de los tantos secuestros generalizados en nuestro país desde las economías boyantes del NARCOTRÁFICO y la EXTORSIÓN. Una situación LÍMITE que durante años llevaría su existencia y su obra hacia otras inquisiciones, incluyendo algunas DERIVAS literarias conmovedoras (su poemario Palos secos es de 2004).

Aunque con REQUIEBROS, las inquietudes anteriores perdurarían en su arte. Pero es a partir de 2010 que la EXTREMIDAD vivida empieza a procesarse desde otras CLAVES OCULTAS del fetichismo, ahora cifradas en un lujo SEDUCTOR y OMINOSO, decorativo y amenazante y SACRO al mismo tiempo. JOYAS casi, que impresionan por sus soportes áureos marcados con las LUCES encendidas de las RUTAS del narcotráfico. O por las transparencias TURBIAS de los polímeros con que Noriega-Bozovich atrapa hojas de COCA y casquillos de BALAS para hacer de ellos un ladrillo, una baldosa, una mampara.

 
 

Cecilia Noriega-Bozovich
Mampara. 2011. Resina, hojas de coca, fierro, dispositivos de luz fluorescente:
181 x 131 x 18 cm, aprox.
Baldosas. 2011. Resina, hojas de coca, casquillos de balas, fierro, dispositivos de luz fluorescente: 178 x 148 x 18 cm, aprox.
Ara. Resina, hojas de coca, madera, dispositivos de luz fluorescente

Un ARA: esa “losa o piedra consagrada, que suele contener RELIQUIAS de algún santo”, concebida para la celebración de la EUCARISTÍA (Real Academia Española). Una “primera piedra” para la construcción de una iglesia. Una ECCLESIA: nuestra comunidad inimaginada. El FALO AUSENTE. También materno. (Patria, Matria, Madre Patria).

El COQUETO chaleco Barbie que la artífice ostentaba durante los recorridos del Chismemóvil es ahora la chaqueta militar, abaleada y RAÍDA, de un soldado VICTIMADO en la zona cocalera. Un contrapunto ABISMAL –pero decisivo– para la LÍNEA ROSA que identificaba antes su producción más característica. La FEMINIZACIÓN de lo marcial deviene la TANATIZACIÓN del goce. Del LUJO y de la LUJURIA. La vocación pública de otrora tórnase AGORAFÓBICA en la exploración SINIESTRA del objeto suntuario y doméstico.

De la ESCULTURA SOCIAL a la SUBVERSIÓN DE INTERIORES. Opuestos complementarios de una misma y crucial estrategia en la que Noriega-Bozovich revela y revierte –PERVIERTE– el inconsciente colectivo del poder actual: el LUMPENCAPITALISMO, la NARCOLEPSIA, la ESPECTACULARIZACIÓN VULGAR. Todos los agobios que empantanan el Imaginario nacional en una oscilación ANÓMICA entre las categorías psicoanalíticas de lo Real y lo Simbólico, para abusar de los términos acuñados por Jacques LACAN. La ardua ERECCIÓN de algún tipo de Orden y Sentido, socavado siempre por las continuas REGRESIONES hacia lo anárquico e informe. La crisis fálica.

La CRISIS FÁLICA: una FALENCIA estructural en el DERROTERO político y social de nuestras PERUANAS vidas. Personales e HISTÓRICAS. Pocas obras como la de Noriega-Bozovich lo ponen en tan DESAFIANTE evidencia. Y pocas exposiciones lo ponen en evidencia tan URGIDA.

 

Cecilia Noriega-Bozovich. Todos somos presidenciables (Versus y reversus). 2003
(Reelaboración de fotografía realizada en 2001)
Fotografía digital sobre papel montado sobre aluminio: 110 x 110 cm
(Fotografía: César Delgado Wixan)

 
 
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